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Marta

Marta en el momento de su rescate, al lado de una autovía.

Marta apareció abandonada en una vía de servicio. Estaba marcada para ir al matadero. Por alguna extraña razón, se deshicieron de ella y siquiera se molestaron en dejarla en un lugar seguro. Ese día fue uno de los más calurosos días del año.

Ella estuvo huyendo de nosotros y cuando conseguimos cogerla, una lágrima cayó de sus ojos. Nunca supimos el sentido de esa lágrima.

Estaba enferma, con hongos en la boca, deshidratada y con una grave neumonía. Tuvimos que hospitalizarla al día siguiente de su rescate debido a la gravedad de su estado.

Marta en el hospital veterinario de grandes animales

El estado en el que se encontraba Marta es algo habitual en explotaciones, usadas para producir, las ovejas son descartadas cuando su productividad desciende, con apenas cinco años.

Durante todo este tiempo los cuidados veterinarios y sanitarios son reducidos al mínimo en la industria, para evitar gastos.

Este es el aspecto que presentaba el morro de Marta en el momento de su rescate.

Una grave infección por hongos debido a la falta de higiene.

Por suerte Marta pudo recuperarse de parte de sus dolencias, sin embargo, la vida de maltrato y abuso que sufrió Marta la dejó secuelas. Ella requiere más atenciones que el resto de sus compañeros, Marta sufre Hipocalcemia. Debido a esta enfermedad en el momento que siente estrés un ataque parecido a la epilepsia pone en riesgo su vida.

Marta es alguien muy especial en el santuario, sin duda una de las ovejas más cariñosas y dependientes, constantemente busca atenciones y cariños de los voluntarios.

Ella está muy deteriorada por su anterior vida pero desde el santuario le prestamos la máxima atención y hacemos todo lo posible porque Marta pueda disfrutar de su vida el mayor tiempo posible.

2 Responses to Marta

  1. La triste historia de Marta nos da una idea de cuántos animales padecen en este mismo momento que escribo estas líneas, de múltiples males dentro de su angustiante vida de cautiverio. Ellos tan igual como nosotros, tienen su propio lenguaje y pueden transmitirse todas sus sensaciones. Asimismo, experimentan los mismos sentimientos que nosotros. Se imaginan entonces ¿qué momentos terribles habría pasado Marta?. Ella sabía que iba hacia la muerte, lo cual ya le estaba generando un miedo tremendo; pero al escapar o haber sido abandonada tras descubrir su enfermedad, pasó de una situación de angustia que ella ya daba por irremediable a otra que ni siquiera se imaginaba, iba hacia lo desconocido y no sabía siquiera si lo que le esperaba podría ser bueno, malo o peor.
    Aquella lágrima que mencionan brotó de uno de sus ojos al momento de atraparla, no pudo haber sido otra que la actitud más pura de su rendición, sus fuerzas no daban más así que ella se dió por vencida. Por un día o días estuvo sola vagando en medio del campo a la deriva, insegura, temerosa, padeciendo su mal, añorando la ternura que quizá apenas le pudo prodigar su madre al nacer. Al rendirse ella no hizo más que entregarse a los brazos de su destino, lo que ella pensaría sería su final definitivo. Pero su destino le tenía preparada más bien una experiencia diferente, fue atendido su problema de salud y ahora pasa sus días en el Santuario «Alas de Corazón» junto a un equipo de gente que a través de un corazón alado de ilusiones trata de buscar un refugio para estos corazones destrozados. Aunque su felicidad no sea del todo completa ya que tiene que recibir un cuidado especial debido a que sufre las secuelas de los momentos tan duros que pasó anteriormente que la llevan a sufrir crisis de stress, probablemente motivados porque cree que ahora vive un sueño y éste pudiera acabar súbitamente, Marta goza de la paz y de la seguridad que le brinda el equipo del Santuario. Es increíble imaginar que para que en la actualidad, un animal de granja pueda desarrollar una vida normal en su ambiente natural, tenga la necesidad de vivir dentro de un santuario, es necesario llegar a esto?. Lo que duele profundamente es saber de los cientos de miles de animales que no tienen la suerte de encontrar una oportunidad para acceder a uno de estos lugares y sólo les espera como destino final la muerte. Lo más triste es que ellos ya lo saben, lo sienten.

  2. Madre mía qué maravilla de proyecto y qué vida tan bonita lleváis. Ojalá tuviera dinero para colaborar. En cuanto me vaya un poco mejor -vamos a ser optimistas- os buscaré y me hago socia. Había un perrito abandonado, un podenco muy sensible y serio pero a la vez juguetón, del que estoy enamorada y que no se dejaba coger. Me han dicho que han conseguido llevárselo a una casa pero que está muy triste y abatido. Es que se había acostumbrado a los mimos que le dábamos por el pueblo donde trabajo y a estar a su aire y vivir libre, me parece que se siente encarcelado. Qué feliz sería en vuestro precioso hogar lleno de animales y aire limpio. En fin, os deseo la mayor de las suertes, toda la del mundo, que por cierto sería mucho más sensato y hermoso si hubiera más gente como vosotros y menos matracos embrutecidos organizando y/o destrozando todo. De modo que gracias por vuestro trabajo y dedicación.

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